domingo, 14 de octubre de 2012

"Mis rizos"



Mi madre me parió un 23 de Agosto, a las 4 de la tarde, con 40 grados de temperatura; pero como ella es muy práctica me parió sin pelo, para que no tuviera calor.

A lo largo de los años, siguió siendo práctica, a  pesar de que es toda una artesana con las manos. Una gran pintora y escultora, una cocinera fantástica, una modista maravillosa. Pero debía tener un problema con los pelos, con los suyos y los míos.

Mi pelo debía de ser un desafío ella, porque en mi recuerdo siempre veo una niña con el pelo corto y cepillado hasta dejar ni un solo rizo entero. Con la raya al lado y totalmente encrespado.

Un año antes de la comunión se empeño en dejarme el pelo largo, ya sabéis, en las comuniones todas las niñas llevaban el pelo largo. Menudo calvario, a pesar de estar un año sin cortarme el pelo, de tener el crecimiento normal de todo ser humano, esto no avanzaba, porque todo lo que crecía se encogía, y entonces fue cuando me dí cuenta que tenía caracoles.

Unos caracoles castaños preciosos, como tirabuzones. Eran de la textura del terciopelo, eran como los muelles de los cuadernos, delicados, graciosos, agradecidos, siempre y cuando no los peinases con el cepillo.

Pero aun así,  se empeño que el día de la comunión llevase una melena o mejor dicho una media melena lisa.
Entonces existía una técnica llamada toga, que se utilizaba para estirar el cabello..
Se ponía un rulo en la cocorota de la cabeza y se estiraba  aun lado hasta hacer un volcán, te metían en un secador que te hacia sentir como si fueras un astronauta y a la media hora, lo desmontaban y lo cepillaban para el otro lado. Así, conseguían una melena lisa, la verdad es que me gustaba.

Pero me duro poco el pelo largo o mejor dicho la media melena, porque a los dos días de la comunión mi madre me lo cortó. Seguía siendo igual de práctica…

Me quede con ganas de quedarme con un rizo, pero desestime la idea.

A lo largo de los años hasta que llegue a la pubertad, tuve que oír más de una  vez;
Que niño más moreno, y con esos ojazos, parece un gitanillo!!!
Que no es un niño, es una niña!!!

Tuve envidia de mis compañeras, todas con sus melenas largas, sueltas y vaporosas, trenzas y coletas, lazos y diademas, yo no conocía nada de esos artilugios.
Y como la envidia es muy mala, más de una vez le dije a una niña que por tener el pelo largo podía tener piojos. Que mala era!!!

A los 12 años decidí tomar las riendas de mi pelo. Y me puse manos a la obra.
Para dejarme crecer el pelo, pase un año muy malo, porque mi pelo no ganaba longitud, sino volumen. Pase por la toga todos lo viernes. Tuve que aprender hacérmela, la vida no estaba para que mi madre me llevase a la peluquería todas las semanas.
Me compre unos rulos de calor, que me los ponía por la noche y el pelo se me quedaba como la melena de Jaklin Smith, la chica de los Ángeles de Charly.
En invierno tenia que ponerme mucha laca, sino la melena lisa se convertía en encrespada, o poco a poco iban apareciendo los rizos.

En verano, mientras que no fuera a la piscina todo iba bien, pero si iba a la piscina y me bañaba otra vez aparecían los rizos.

Entonces me di cuenta, con quien tenia el problema con la longitud del pelo, con los rizos o con la moda.

Entonces empecé a entender a mi madre…

Mi pelo siempre ha marcado diferentes etapas de mi vida. A los 17 años con una melena larga hasta la cintura, decido cortármelo tipo Ana Torroja y ponerme colores en el pelo.

Tanto sufrimiento por tenerlo largo y luego en 30 minutos me cargo la labor de tantos años.

Luego me deje el pelo corto hasta los 30 años, era cómodo, me sentaba bien. Pero algo pasa de nuevo en mí y me dejo otra vez la  melena larga, pero esta vez con sus rizos, sin alisarla.
Me gustaba mis rizos, los recordaba exactamente igual que cuando era niña,  necesitaban muchos mimos para tenerlos bonitos, pero merecía la pena.

A los 35 años la vida me golpea fuertemente y con la desesperación me da un barrunto y me corto el pelo al 4.


Entonces me di cuenta, que perdí parte de mi personalidad, que me deje anular, que la fuerza de mi persona se escapo con mi bucles de color castaño.

Recuerdo que mi hijo cuando me vio, me pregunto, mama que has hecho con tus ricitos? Eran preciosos!!!

Recupero la cordura y dejo crecer mis rizos, recupero mi vida y hasta hoy que soy dueña de mis decisiones…

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