Mi madre me
parió un 23 de Agosto, a las 4 de la tarde, con 40 grados de temperatura; pero
como ella es muy práctica me parió sin pelo, para que no tuviera calor.
A lo largo
de los años, siguió siendo práctica, a pesar de que es toda una artesana con las manos.
Una gran pintora y escultora, una cocinera fantástica, una modista maravillosa.
Pero debía tener un problema con los pelos, con los suyos y los míos.
Mi pelo
debía de ser un desafío ella, porque en mi recuerdo siempre veo una niña con el
pelo corto y cepillado hasta dejar ni un solo rizo entero. Con la raya al lado
y totalmente encrespado.
Un año
antes de la comunión se empeño en dejarme el pelo largo, ya sabéis, en las
comuniones todas las niñas llevaban el pelo largo. Menudo calvario, a pesar de
estar un año sin cortarme el pelo, de tener el crecimiento normal de todo ser
humano, esto no avanzaba, porque todo lo que crecía se encogía, y entonces fue
cuando me dí cuenta que tenía caracoles.
Unos
caracoles castaños preciosos, como tirabuzones. Eran de la textura del
terciopelo, eran como los muelles de los cuadernos, delicados, graciosos,
agradecidos, siempre y cuando no los peinases con el cepillo.
Pero aun
así, se empeño que el día de la comunión
llevase una melena o mejor dicho una media melena lisa.
Entonces existía
una técnica llamada toga, que se utilizaba para estirar el cabello..
Se ponía un
rulo en la cocorota de la cabeza y se estiraba aun lado hasta hacer un volcán, te metían en
un secador que te hacia sentir como si fueras un astronauta y a la media hora,
lo desmontaban y lo cepillaban para el otro lado. Así, conseguían una melena
lisa, la verdad es que me gustaba.
Pero me
duro poco el pelo largo o mejor dicho la media melena, porque a los dos días de
la comunión mi madre me lo cortó. Seguía siendo igual de práctica…
Me quede
con ganas de quedarme con un rizo, pero desestime la idea.
A lo largo
de los años hasta que llegue a la pubertad, tuve que oír más de una vez;
Que niño
más moreno, y con esos ojazos, parece un gitanillo!!!
Que no es
un niño, es una niña!!!
Tuve
envidia de mis compañeras, todas con sus melenas largas, sueltas y vaporosas,
trenzas y coletas, lazos y diademas, yo no conocía nada de esos artilugios.
Y como la
envidia es muy mala, más de una vez le dije a una niña que por tener el pelo
largo podía tener piojos. Que mala era!!!
A los 12
años decidí tomar las riendas de mi pelo. Y me puse manos a la obra.
Para
dejarme crecer el pelo, pase un año muy malo, porque mi pelo no ganaba
longitud, sino volumen. Pase por la toga todos lo viernes. Tuve que aprender hacérmela,
la vida no estaba para que mi madre me llevase a la peluquería todas las
semanas.
Me compre
unos rulos de calor, que me los ponía por la noche y el pelo se me quedaba como
la melena de Jaklin Smith, la chica de los Ángeles de Charly.
En invierno
tenia que ponerme mucha laca, sino la melena lisa se convertía en encrespada, o
poco a poco iban apareciendo los rizos.
En verano,
mientras que no fuera a la piscina todo iba bien, pero si iba a la piscina y me
bañaba otra vez aparecían los rizos.
Entonces me
di cuenta, con quien tenia el problema con la longitud del pelo, con los rizos
o con la moda.
Entonces empecé
a entender a mi madre…
Mi pelo
siempre ha marcado diferentes etapas de mi vida. A los 17 años con una melena
larga hasta la cintura, decido cortármelo tipo Ana Torroja y ponerme colores en
el pelo.
Tanto
sufrimiento por tenerlo largo y luego en 30 minutos me cargo la labor de tantos
años.
Luego me
deje el pelo corto hasta los 30 años, era cómodo, me sentaba bien. Pero algo
pasa de nuevo en mí y me dejo otra vez la
melena larga, pero esta vez con sus rizos, sin alisarla.
Me gustaba
mis rizos, los recordaba exactamente igual que cuando era niña, necesitaban muchos mimos para tenerlos
bonitos, pero merecía la pena.
A los 35
años la vida me golpea fuertemente y con la desesperación me da un barrunto y
me corto el pelo al 4.
Entonces me
di cuenta, que perdí parte de mi personalidad, que me deje anular, que la
fuerza de mi persona se escapo con mi bucles de color castaño.
Recuerdo
que mi hijo cuando me vio, me pregunto, mama que has hecho con tus ricitos?
Eran preciosos!!!
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