domingo, 16 de diciembre de 2012

"50 ELEFANTES"


Querido Chapal:
¿Como estás? Hace tiempo que quería escribirte, pero ando muy liada con la escuela de niños. Hemos empezado un nuevo proyecto educativo y casi me lleva todo el tiempo.
Padre Bacula anda liado con la plantación de té y arroz. ¡Ya sabés como es padre!, que a pesar de sus 75 años sigue activo en el campo. Todos los días, antes que la luz de las estrellas abandonen su lecho ya está levantado.
Madre sigue con su rutina diaria y soportando las peleas entre padre y Balamani.
Balamani tiene muy enfadado a padre. Ha decidio abrir una cantina en la aldea, donde dispensa alcohol y ya sabes lo que piensa padre de esas cosas. Pero a pesar de las discusiones diarias sobre la taberna de Balamani y las amenazas constantes de padre, él ha seguido con su proyecto y ha decidido abandonar la casa.

Madre está destrozada por la decisión de Balamani, y padre sigue firme en sus ideas.

Demasiadas cosas en su vida... Primero fuiste tú, cuando decidiste aceptar esa beca para estudiar medicina en Estados Unidos, le costo aceptarlo, ahora está orgulloso de que su hijo mayor sea un neurocirujano reconocido. Luego yo, cuando decidí trabajar en la escuela del pueblo y abandonar toda tarea en la pequeña granja. Difícil de asimilar para un padre tradicional de la India

Madre sufre por todos, en sus oraciones cortas y diligentes, le da gracias a los Grandes por ver que sus hijos prosperan.

Ayer Balamani, tuvo un percance con el camión que transportaba los licores que consumen en su taberna. El conductor quiso esquivar una vaca a la entrada del pueblo y dió un volantazo, el camión volcó y todo el licor quedo derramado. La aldea huele a canela, hierbabuena, anis...
Me gusta!

¿Qué tal lleva Chandany el embarazo? Todos estamos deseosos de la llegada...
,
Tengo que dejarte hermano, las obligaciones me esperan.

Un beso para los tres.
Indulala

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Chapal leía entre sollozos el último email de su hermana. Se permitía llorar porque nadie le observaba. Sus lágrimas salpicaban el teclado del ordenador. El móvil caído en el suelo, hacía tan solo unos minutos que su hermana le había trasmitido el fallecimiento de su padre.

Se repetía una y otra vez ¿Como podía haber pasado esta desgracia?

Abrió la prensa por internet y leyó de nuevo la noticia:

Dumurkota, un pueblo indio, sufrió un ataque de una manada de elefantes que llegaron en busca de alcohol tras haberse bebido ya casi 500 litros.
Los animales, que al principio buscaban comida y se habían acercado a las plantaciones de té y arroz, sintieron de repente el olor del alcohol que llegaba desde una tienda. Atraídos por el aroma, los elefantes saquearon el local y se bebieron 18 barriles de licor. 

El efecto fue devastador. Los paquidermos enloquecidos entraron en Dumurkota y destruyeron al menos tres casas intentando conseguir más alcohol. Además, pisotearon las plantaciones de los campesinos locales.

Hasta el momento hay un herido muy grave. Un anciano de 75 años que fué aplastado al querer evitar la entrada a los campos de arrroz.


La puerta se abrió y Chandany miró a su esposo. Le vió destrozado con los ojos llenos de lágrimas. No dijo nada, le abrazó y su dolor se convirtió en el suyo, el bebé la golpeó fuertemente, los ojos se le empañaron. Chapal agarró las manos de su esposa y en un hilo de voz susurró, “mi padre nos ha dejado...”







María José Cea Villaoslada
Diciembre 2012






jueves, 6 de diciembre de 2012

“UN BEBÉ MUSICAL”

Fue engendrado en ambiente navideño, entre cánticos celestiales.
Lo que no sabían sus padres es que no estaban solos. En ese momento de pasión, amor, mientras que sus cuerpos se fusionaban en uno, las diferentes culturas latinoamericanas les ayudaban a procrear un bebé musical.
La gestación, no fue tranquila, durante el día el bebé permanecía sosegado, pero llegada la noche le confundía...
La feliz mama le decía a su marido:
- ¡¡¡ Ay papá, este bebé es como un sonajero!!! No para de moverse.
-No se que va a ser de mi barriguita, siento como si tuviera “Una charanga”..........

Y así, nació César.
El día que su madre se puso de parto, sus ayudantes fueron, Compai Segundo, María Dolores Pradera, Machin y muchos más... y todos ellos con sus ritmos hicieron que César viera la luz.
Su primeros pasos fuero a compás de salsa, sin tropezones, fijo, seguro de su caminar. Sus primeras palabras, entre balbuceos logró entonar una negra tomasa...

Cuando logró poner de acuerdo su ritmo y al compás de su verborrea, entreno sus manos y con ellas engatusar una guitarra, que la hizo suya y que siempre le acompaña.

Este es César:
De apariencia despistada. Oculta su dulce mirada detrás de sus lentes, el que no le conozca pensará que no se da cuenta de nada, pero es un gran observador. De aspecto bohemio, todo en él está en sintonía.
Es como un transistor, de esos antiguos, él solo se sintoniza para cada momento, es un instrumento en movimiento, como un organillo, solo hace falta que le demos cuerda, para que no deje de funcionar.
Cuando era un escolar cantaba las tablas de multiplicar, recitaba los ríos y por folias entonaba los verbos; en cada examen se llevaba a sus padrinos, esos que ayudaron a su madre a parir, y con sus ritmos latinos le chivaban las respuestas. Más de una vez se le escapo una nota musical en su examen, su profe le reprendía diciendo:

-Señor Gallego salga usted de su concierto particular y siga con su examen.

Y cuando el profe se daba la vuelta, él y sus padrinos le hacían un corte de manga.

La primera vez que vi a César, vi a un hombre lleno de notas, de cuerdas y compases, con su pitillo en la boca, abrazado a su guitarra, acariciaba suavemente sus cuerdas con los dedos encallecidos de tantas horas tocar.
Ya no hay dolor en sus dedos, solo duelen cuando no toca, duelen cuando hay silencio, duelen cuando no hay movimiento...

Primero fue sonajero, luego bebé musical y ahora una partitura sin terminar...que nunca acabará.