CLAUDIA
Mientras Javier conduce, recibo un guasa. Lo miro, lo leo.
Es de Marina.
Javier pregunta:
- ¿Quién es?
- Es Marina, le está preguntando Claudia que a que hora
vamos a llegar, quiere terminar de hacer los deberes.
- Le he dicho que a las 12.30.
Sigo con la mirada pedida y mientras sujeto con fuerza mi
paquete, me siento feliz…No quiero soltarlo, es la primera vez que tengo uno y
no es una herencia. Es de mi propiedad.
Recuerdo cuando me llovían las herencias por parte de todo
el mundo. Estos zapatos, estos pantalones, hasta los ordenadores. Pero este es
mío y lo voy a estrenar yo.
Me lo han traído los Reyes.
Yo creo en los reyes, existen dentro de cada uno de nosotros.
No suelto la caja, me la llevo a casa de Marina. Hasta no me
importaría dormir con ella, como cuando era pequeña y tuve mi primera bicicleta
y no era de segunda mano. Esa noche la metí en mi cama, no se como lo conseguí,
prefería dormir en el suelo para darle a mi bicicleta la categoría que tenía.
Entro, saludo, y allí la veo, esperándome contenta, intrigada,
risueña, feliz... Siempre he visto algo
especial en esta niña, su hermano también me gusta pero Claudia es… Quizás
porque me reflejo en ella, la miro y veo la niña que yo era. Es como haber
retrocedido en el tiempo y tener la oportunidad de volver a verme reflejada.
O ver esa niña que tanto desee tener y que muchas veces se
marcho y me dejó un hueco en mi barriga, los ojos bañados en mar y un ingrato
sabor a dolor.
-Hola, Marijo, ¿vamos a jugar?
-Sí, Claudia.
De mi espalda aparece como un rayo fugaz Bruno.
-Yo también quiero dice Bruno.
Los tres en el suelo.
La directora es Claudia, ella dirige ésta función y yo me dejo llevar.
-Vamos a cantar una canción, vale!!!
- “Menchor, Gaspar, Papá Noel y Baltasar “
-Y entre cada palabra damos tres palmadas.
-Pero ahora solo la canto “Yo” - dice Claudia
Cuando termina su cántico, que es corto porque no pasa de la
misma frase y las palmadas, y en un pequeño descuido de Claudia introduzco mi
frase mágica.
- ¿Vosotros creéis en la magia?
- Yo no, es una chorrada - dice Claudia.
–La magia de verdad “no”, la magia de mentira “sí”. Abra
cadabra te conviertes en sapo.
-La magia de las hadas es en la que no creo.
Observo a su hermano. El mezcla sus juegos, en la mano tiene
y a su alrededor varios muñecos, todos
son imágenes de superhéroes.
Ligero y rápido, como si hubiera estando buscando el
momento, con paciencia y en un descuido de la niña introduce su frase, es corta
y dirigente:
-Yo creo en los juegos de superhéroes.
Pero Claudia es más rápida y apresa de nuevo la conversación
hasta llevársela a su terreno.
-¡¡¡Buena idea, Bruno!!!
-Buena memoria.
No se por qué ha introducido ésta frase, pero si me doy
cuenta que el niño ha visto que tiene poco que hacer con nosotras, y en un solo
movimiento y sigiloso se retira…
Claudia, retoma la conversación y me dice.
-
No me gusta el teatro, pero me gusta la magia porque hacen aparecer palomas.
Tiene mocos y sorbe fuerte.
-Te voy hacer una obra de teatro con marionetas que me ha regalado
mi tía Macu.
Prepara las cosas, saca las marionetas y me dice dónde tengo
que ponerme.
-No te pongas ahí, porque si no me ves…
Empieza la obra, tiene el cuento al lado, le cuesta leer y
mantener la marioneta en alto, pero aun así ella lo intenta:
-Ti, ti, ti, ti, “quiero un hermanito”.
- ¿Te hace mucha emoción? Me pregunta, ¿o es que te gusta?
-Te voy a decir como se llama el cuento, pero espera que voy
hacer una cosa.
Mientras golpea la caja suavemente, y me mira a través del
escenario.
-Mi títere tenía un bolso, ¡¡¡¡ Mamá!!!! ¿dónde está mi
bolso?, me lo lleve al colegio.
Su madre aparece por el umbral de la puerta y la mira enfadada.
- Claudia eres una descuidada, no eres una cuidadosa.
-¡Sí que lo soy!
-Tú pierdes muchas cosas, asiente la madre.
-¿Como qué?
-Como el bolsito. Tienes prohibido llevarte nada al colegio.
Claudia no quiere dar la razón a su madre y sigue
preguntando.
-¿Por qué?
-El bolso lo has perdido, asiente su madre.
-Pues, mamá, no te pongas así. Me lo lleve anteayer, el
jueves. Creo que está en el abrigo rosa que está en el armario.
Su madre insiste cada vez un poco más enfadada pero
controlando la situación.
- Claudia lo has perdido, no sé por qué te llevas eso al
colegio.
Su madre desaparece de nuestro entorno y Claudia abre la
fiambrera, con la grata sorpresa que ha encontrado el bolsito de la marioneta.
Grita de nuevo.
- ¡¡¡¡ Mamá !!!! Lo
he encontrado dentro de la fiambrera.
Se gira de nuevo y abre el cajón del escritorio, encuentra
algo y me dice:
-¿Te gusta éste cuadro? Lo he pintado yo, a mi padre le he
pintado una camiseta.
-¿Quieres que juguemos a las maquilladoras?
-Tú eres la maquilladora, no tengo más pinturas pero si
quieres puedes echarme colonia, espera que voy al baño a buscar más cosas.
Tarda en venir y la pregunto qué está buscando. No contesta
pero vuelve aparecer en la habitación cargada de pequeñas muestras que alguna
vez le dieron a su madre en algún hotel o perfumería.
Se cansa del juego y no se ni cómo ni por qué comienza
hablar sobre sus amigas.
-Tengo una amiga que se llama Juana, tiene el pelo liso no
rizado.
Coge su diario y juega con las páginas mientras yo le
pregunto:
-¿Qué te gusta de tu amiga?
Sigue con los dedos enredados entre las páginas y sin
levantar la mirada me dice,
-Su aptitud!!!
-¿Tú sabes lo que significa ésta palabra? La comento
mientras la miro.
-Sí, su forma de ser.
-También tengo más amigas. Nerea G. Y Nerea P.
-Nerea P. Es de otra clase.
-Me gusta más Nerea G.
-También tengo amigos chicos, Jesús y Rubén. Todos se quedan
al comedor. Un día Jesús se enfadó y mi profe Fernando decía hay 4 niñas y un
niño enfadado.
-Ji ji ji ji
Mientras de fondo se escucha a Bruno haciendo ruidos raros:
- Cha-chi-chon
El ruido de su hermano no la descoloca, ella lleva un
desorden en el juego que están perfectamente ordenados para ella y yo me amoldo
a su juego.
-Marijo voy hacer un periódico para ti.
- ¿Te gustan las palabras? le pregunto.
-Sí, también conozco efímero.
-¿Qué significa efímero, Claudia?
-Por ejemplo, te quiero y no te quiero.
-¿Cuéntame cosas sobre tus amigas?
-Nerea P. Me gusta menos. Me gusta más Nerea G.
Luego más tarde hablando con su madre averiguo que Nerea P.
la inquieta y la incomoda.
Tiene hambre, quiere comerse una chuche, pide permiso a su
padre y su padre negocia con ella.
-Claudia si quieres una chuche tienes que subir y bajar 10
veces las escaleras.
-Ah, vale, papá.
-Marijo, ¿lo haces conmigo, por favorrrrrr?
-Vale, te ayudo.
Cuento las escaleras, creo que son 40. La pobre sube y baja.
Es un ejercicio que le mandan sus papás porque está un poquito gordita.
Subimos y bajamos, pero ella como le parece mucho vuelve a
negociar con su padre y fatigada le dice.
-Pa paaa, son
mu-chas, porfaaaaaaaaa, me-nos.
A lo lejos se oye a su padre decir:
-Vale ,Claudia, 6 veces.
Terminamos el ejercicio y se tira en el sofá del salón se
apropia del mando de la Wii y se pone a jugar, está cansada, ya no quiere jugar más conmigo.
Maria José Cea Villaoslada
FEBRERO 2013
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