Kara Zor-El (Supergirl)
Como
cada día Carmen Quintana salió de su trabajo. Se sentía cansada,
pero había logrado terminar la contabilidad, a pesar de que en su
mesa quedaban expedientes por mirar, cuentas que analizar, recortes
que ajustar. En Diciembre los recortes se convertirian en un ERE,
palabra que últimamente estaba de moda, como los gin-tonic. Los
había de todas las clases, de media jornada, de tres horas, de una
hora...
Pero ella no se desanimaba, se decía así misma.
Pero ella no se desanimaba, se decía así misma.
- Paciencia Carmen, que lo mejor está por llegar.
Bajó hasta Sol caminando lentamente, el gemelo aún le molestaba, entró en la renfe y espero a que llegase su tren. Siempre sacaba su móvil y guaseaba con su amiga Marijo o escribía a sus amigas las alpacas; pero ese día decidió perder su mirada en el vagón...
Se fijo en un hombre de mediana estatura, le llamó la atención sus manos, tenía unos dedos muy largos y pensó..
- ¿Será pianista?.
Las
proporciones de sus manos y sus pies, en comparativa con el torso de
su cuerpo no eran proporcionales, no podía dejar de mirarle las
manos cuando un movimiento extraño, la hizo que desencadenase su
heroína más escondida “Kara Zor-El”.
Sigiloso, suave y discreto para los demás, pero no para su retina, la hizo estar alerta.
"El dedos finos" estaba robando a un extranjero.
Sigiloso, suave y discreto para los demás, pero no para su retina, la hizo estar alerta.
"El dedos finos" estaba robando a un extranjero.
“Kara
Zor” chilló!!!
- ¡¡¡¡ Oigaaaa !!!!, ¿como tiene usted tan poca vergüenza, deje de robar a este hombre?.
- Que dices pringá.
- Como te atreves a decirme que soy un ladrón
- Te voy a partir la cara gilipollas.
- Como te vea te mato.
- Me he quedado con tu cara bonita, que sepas que soy del barrio y cuando te vea, ajustaré cuentas contigo, mona de mierda.
“Kara
Zor-El” le miró a la cara, enfurecida por la situación grito:
Con
su muleta en alto y preparada para atacar, exclamó
-
!!!Al
ladrón, al ladrón, que alguien nos ayude!!!
Cuando
la muleta se posicionaba a las 12 en punto y con la fuerza y la ira
de una héroe salvadora, una mano fuerte, rígida y firme la
paralizo...
-
Quieta señora, ya nos encargamos nosotros de este sinvergüenza,
usted ya ha hecho bastante con delatarle.
El
caco la volvió a mirar y acercándose los dedos a los ojos la
volvió a repetir,
-
me
he quedado con tu cara.
Todo
el vagón aplaudía a la heroína. Con la mejillas sonrojadas y un
poco abochornada por el asunto, intentó retirarse discretamente a
otro vagón.
La
fuerza de Kara desapareció y la Carmen de siempre sacó su móvil y
se puso a guasear..
En
el fondo de su ser, tenia miedo, sentía que le temblaban las
piernas, pero una vez más había logrado ayudar a un desconocido...a
pesar de que el extranjero no le dió ni la gracias.
N.A. Este relato, está basado en hechos reales.
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